martes, 20 de octubre de 2015

Ha empezado a llover, ya no hay escondite,
todos los gélidos besos ya no sirven.
Ninguna triste palabra envenenada
ya no servirá para calmar mi amor.

Sentada lloviendo me torturo,
sé que ya no me regalarás más
flores marchitas como tu alma.
Ya no podía aguantar nada más.

Historias rotas
me regalabas,
mis ojos son gotas
muy heladas.

Nuestro amor acabó
ni siquiera existió.
Mi corazón marchitó
y al verlo sufrió.